El Sistema de Archivos de FAT32
De acuerdo a lo que indicamos más arriba para FAT 12 y 16, el lector habrá ya inferido que la nueva FAT32 tiene como peculiaridad una tabla de 32 bits que permite llevar cuenta de los clusters en uso.
Este sistema que por ahora está disponible solamente en el sistema Windows95 realease 2, se generalizará el año próximo cuando salga a la venta el Windows 98. Por ahora no se puede comprar este sistema sino que viene preinstalado con las máquinas nuevas.
Esta FAT nos permite en teoría dividir el disco hasta en 2^32 (=4.294.967.296) clusters o unidades de asignación. Digo en teoría porque tendría poco sentido dividir un disco de 2 GB en 4 Gclusters. De modo que Windows dará en general un tamaño mínimo de cluster de 4096 Bytes, al igual que en Windows NT con formato NTFS.
Las ventajas de esta implementación (que seguramente será la última antes de que se generalice NTFS) del viejo sistema de archivos con FAT son dos:
1) Menor desperdicio de disco por clusters parcialmente utilizados.
Como habíamos visto en el artículo anterior, no hay forma de dividir un cluster, es decir no hay ninguna estructura que nos permita direccionar dentro de un cluster. De modo que salvo en los casos en que se ocupan varios clusters, o bien en los clusters múltiplos del tamaño de cluster para esa partición, hay desperdicio. Este desperdicio, habíamos dicho, es directamente proporcional a la cantidad de archivos.
La cuenta que se puede hacer estadísticamente es la siguiente:
Hay un desperdicio por cada archivo de entre 0 y 1 cluster. Estadísticamente dará un desperdicio de 0,5 cluster por archivo. Acá se ve claramente que en cuantos menos archivos tenga, y en cuanto más chico sea el cluster de la partición, menos desperdicio final habrá.
Por ejemplo el límite para FAT16 son particiones de 2 GB que es el tamaño de disco mínimo disponible hoy. FAT16 da un cluster de 32KB en tanto que FAT32 uno de 4KB. Claramente el desperdicio es ocho veces menor. Para una instalación con 8000 archivos tendremos un desperdicio de 128 MB en FAT16 y de 16MB en FAT32. Esto es un cálculo grosso modo. Hay utilitarios que lo calculan al byte para cada instalación.
2) La segunda ventaja es que se puede superar el límite impuesto por FAT16 de 4,128,768 sectores (4096 cilindros x 16 cabezas x 63 sectores o bien 1024 cilindros x 64 cabezas por 63 sectores si empleamos LBA) por partición (=2GB). Es decir, que si uno tiene un disco de 3, 4 u 8 GB puede sin problemas formatearlo como una sola partición sin preocuparse por el tamaño del cluster, que seguirá siendo de 4KB.
El Windows95 release2 viene con los mismos utilitarios de mantenimiento de disco que la versión anterior, de modo que se pueden corregir eventuales problemas en el file system y defragmentar cuando sea necesario.
Algunos consejos útiles
Hay que tener en cuenta que en caso de que un disco deje de ser booteable, habrá que bootear el equipo con un disquette release 2 porque si lo hacemos uno win95 o DOS, notaremos que el disco no es reconocido. Por lo tanto hay que tener un diskette booteable con Win95 Release2 disponible. Lo mismo cuando se detecte algún virus y el antivirus nos pida arrancar con un diskette limpio.
En este file system se aplican las mismas consideraciones que en FAT16 en cuanto a posibilidades de recuperación, fragmentación e importancia de la información contenida en las fats.
Sólo queda por agregar que al tener clusters más chicos tenemos más posibilidad de fragmentación. Por ejemplo si manejamos en general archivos de 20KB, estos no pueden aparecer fragmentados de ninguna manera en una partición FAT 16 con clusters de 32KB, pero en FAT32 harán falta 5 clusters para formar un archivo de tal tamaño, de lo que se desprende que hay una tendencia mayor a la fragmentación al verificarse crecimiento de archivos. De lo que a su vez se deduce que si antes la FAT era una estructura crítica para la integridad de los archivos, ahora lo es más.
Por lo que llegamos a la conclusión (y lo haremos varias veces en los próximos artículos al evaluar otros file systems) de que ganamos en aprovechamiento del espacio en disco y en manejo de discos grandes pero tenemos ahora una mayor dependencia de estructuras de datos más complejas.
Ricardo Pons © 1997